Animales

La coprofagia, o ¿por qué mi perro se come las cacas?

Pin
Send
Share
Send
Send


La coprofagia es la ingestión de heces del mismo animal u de otro. Común en caninos, rarísima en felinos. El único comportamiento coprofágico considerado normal es la ingestión de heces de los cachorros por parte de su madre (generalmente desde el nacimientos hasta las 3 semanas de vida de los cachorros), posiblemente para mantener limpia la zona evitando que posibles depredadores se acerquen atraídos por los excrementos.

Puede considerarse natural (no normal) el que ingieran heces de ungulados en los que encuentran varios nutrientes que provienen de las fermentaciones del intestino grueso.

Como consecuencias puede existir infestaciones recurrentes de parásitos intestinales, y en menor frecuencia, gastroenteritis por la ingestión de grandes cantidades de heces de ungulados.

Síntomas

Posibles: halitosis (Mal aliento). Posible poliuria/polidipsia (Mucha orina y mucho tomar agua, anorexia y gastroenteritis como consecuencia de posibles problemas médicos subyacentes a la coprofagia.

Causas

  • 1.- De comportamiento: zona habitable del perro sucia, respuesta al castigo por defecar en lugares inapropiados (imitación del propietario al hacer “desaparecer” las heces), condiciones estresantes como cambios repentinos en el ambiente, disponibil >2.- Médicas: insuficiencia pancreática exocrina (es la causa médica más frecuente). En mucha menor medida, se ha podido también relacionar con: hiperadrenocorticismo, administración de corticoides exógenos, sindrome de malabsorción intestinal, parasitismo intestinal, diabetes mellitus, hipertiroidismo, dietas deficitarias (actualmente no hay suficientes estudios que avalen esta última teoría)

Diágnostico

Debe realizarse un diagnóstico diferencial para determinar la causa que origina la coprofagia.

Tratamiento

El pronóstico depende de la causa, al igual que su tratamiento. Si la causa es etológica (de comportamiento) puede intentarse:

Eliminación rápida de sus heces antes de que el animal tenga acceso a ellas, dar recompensa alimenticia justo al defecar para incitar a que el animal espere dicha recompensa antes de comerse sus heces.
Colocar alguna sustancia aversiva sobre las heces (pimienta u otras sustancias picantes) o inyectar apomorfina en las mismas para provocarle el vómito en caso de ingerirlas.
En general, intentar que el perro asocie la ingestión de heces con alguna cosa desagradable o castigo.
Sí la causa es médica, será necesario visitar a su veterinario para hacer el tratamiento correspondiente

La coprofagia, o ¿por qué mi perro se come las cacas?

La coprofagia, o ingestión de heces, es un problema desagradable, pero más para el propietario que para el perro.

Se incluye dentro de un trastorno denominado pica, que se define como la ingestión de sustancias que no son propias de la alimentación de la especie. Dentro de los trastornos de pica, el más frecuente es la coprofagia.

La principal pregunta que nos planteamos es esta: «¿es normal?». Bueno, la ingestión de heces sólo es normal en el caso de una madre que está criando a sus cachorros. La madre ingiere las heces de los cachorros para mantener el entorno limpio de suciedad y de olores que puedan atraer a depredadores.

Fuera de este periodo de cría la coprofagia deja de ser habitual y normal.

Los perros pueden ingerir heces propias, de otros perros o de otras especies (incluida la humana).

La causa de que un perro comience a ingerir heces no está demasiado clara, pero lo que sí es claro es que puede tener un origen orgánico o conductual. Por lo que, como siempre, habrá que descartar primero una posible causa médica:

-Déficits de nutrientes (vitaminas y minerales).

-Insuficiencia pancreática exocrina.

-Problemas de malabsorción digestiva.

-Fármacos que aumenten la ingestión de alimentos (glucocorticoides).

Dentro de las causas conductuales podemos encontrar las siguientes:

-Evitación del castigo.

-Aprendizaje de la madre.

-Entornos sucios (tiendas de animales).

-Demanda de atención.

-Estrés y ansiedad.

-Falta de estimulación ambiental.

-Heces muy palatables (gatos, herbívoros, animales sobrealimentados).

-Conducta reforzada por el propietario.

¿Cómo lo tratamos? Evidentemente hay que hacer primero los chequeos y analíticas necesarios con el veterinario, y si existe alguna patología tratarla en consecuencia.

En cuanto al tratamiento conductual, dependerá del diagnóstico al que hayamos llegado. Por regla general es imprescindible eliminar por completo cualquier refuerzo que se esté haciendo de la conducta (incluyendo los castigos). El problema es que la conducta es autorreforzante, por lo que muchas veces es difícil de eliminar. Por tanto nos basaremos, dependiendo del caso, en las siguientes medidas generales:

-Eliminación del castigo.

-Eliminar el refuerzo de la conducta (demanda de atención).

-Mantener siempre limpio el entorno.

-Distribuir la dieta en 3 raciones al día.

-Aumentar la fibra en la dieta.

-Control del paseo para que no ingiera sustancias del suelo.

-Obediencia en la ingestión de comida.

-Refuerzo positivo si ignora las heces.

-Contracondicionamiento cuando defeque.

-Enriquecimiento ambiental (físico, social y mental)

-Añadir sustancias que empeoren el sabor de las heces (piña, calabacín, suplementos enzimáticos, fibra o aceite vegetal)

En general existe muy poca investigación sobre el tema, pero es evidente que se debe acudir a un veterinario especialista en medicina del comportamiento para que se pueda llegar a un diagnóstico correcto.

¿Qué es un etólogo y en qué se diferencia de un educador y un adiestrador canino?

La coprofagia canina es la ingestión de heces ya sean propias o ajenas. Un perro puede ingerir sus propias heces, las de otros perros o las de otras especies animales. En algunos de estos casos, esta conducta puede ser normal y en otros representar un trastorno de comportamiento.

Sabemos que se trata de un tema bastante desagradable del que hablar, pero forma parte de las alteraciones conductuales que presentan algunos perros, así que hoy en Izekan, te contamos las causas y soluciones para esta conducta tan desagradable.

¿La coprofagia canina es normal?

Hay una forma de coprofagia que se considera natural de la especie. Durante los primeros días de vida de los cachorros, la madre realiza estimulación ano-genital a los cachorros para que éstos puedan hacer sus necesidades. Durante esta acción la madre ingiere las heces de los cachorros.

Durante las semanas posteriores, cuando los pequeños ya pueden eliminar por su cuenta, la madre también se come los desechos para mantener limpio el nido. Esta conducta es útil para los cánidos en la naturaleza y se mantiene en nuestros perros domésticos.

Causas médicas de la coprofagia canina

Ante un problema de coprofagia canina, muchas personas dicen “eso es que al perro le falta alguna vitamina”.

Si bien los problemas médicos no son la causa más habitual de esta conducta, debe ser lo primero a descartar antes de ponerse a realizar un tratamiento de modificación de conducta.

Algunas causas orgánicas de la coprofagia canina son:

  • Déficit nutricional.
  • Síndrome de mala absorción.
  • Problemas pancreáticos.
  • Parasitosis.
  • Diabetes mellitus.
  • Enfermedad de Cushing.
  • Otros.

Causas conductuales de la coprofagia canina

Conducta exploratoria.

A veces los perros simplemente comen heces como parte del descubrimiento de su entorno. Esta conducta suele darse en cachorros y remite de manera autónoma con la edad.

Evitación del castigo.

Un perro puede comer sus heces cuando acaba de defecar porque en ocasiones anteriores se le haya castigado por hacerlo en el sitio incorrecto. De este modo, eliminando la prueba evita el castigo.

Falta de enriquecimiento ambiental, aislamiento social.

Pasar muchas horas si ninguna estimulación sensorial y sin nada que hacer puede provocar que el perro se divierta con lo único que tiene disponible, en este caso sus propias heces.

Unas malas condiciones de cría de los cachorros (ambientes pobres y sucios) también aumentan las probabilidades de coprofagia.

Estrés y ansiedad.

El estrés también puede provocar que se desarrollen problemas de coprofagia y pica en general como conductas compulsivas.

Heces palatables.

Ésta es la causa menos rebuscada y muchas veces la verdadera. A muchos perros les gusta comer heces, las encuentran sabrosas.

Esta explicación suele ser la acertada en casos en que los perros comen heces de otras especies (gatos, herbívoros, humanos…). El perro no tiene ningún trastorno conductual, simplemente ha encontrado un manjar más en su camino.

Perros que son muy ansiosos a la hora de comer y que siempre tienen hambre también pueden comer cacas de otros perros por este motivo.

Coprofagia canina en cachorros

Primero de todo intenta mantener lo máximo de limpio posible el entorno donde se encuentra el cachorro. Retirar las heces rápidamente después de que elimine evitará el problema.

Si conoces cuales son los momentos de más probabilidad de defecar del cachorro podrás usar esta pauta de manera más eficaz.

Premia al cachorro por eliminar en el sitio adecuado. Si cada vez que el cachorro defeca en tu presencia le das un premio por hacerlo bien, éste vendrá a buscar el premio en vez de girarse rápidamente para comerse sus heces.

Proporciónale estimulación ambiental, con el ejercicio físico y el enriquecimiento cognitivo adecuados a su edad. Déjale juguetes interactivos especialmente en los momentos en que se queda solo, para que tenga otros objetos a los que dirigir su aburrimiento.

¡No le castigues! Como hemos dicho antes, castigar al perro por defecar donde no toca o acciones como aproximar el hocico a sus heces para que vea que lo ha hecho mal, no hacen más que crear un conflicto entre tú y tu perro y potenciar la posibilidad de que el perro ingiera sus heces en cuanto hace sus necesidades.

Autocoprofagia en perros adultos

Si tu perro es adulto y sigue mostrando esta conducta, además de poder aplicar las pautas descritas para los cachorros, puedes hacer que sus heces le resulten menos atractivas para comérselas.

Esto se consigue administrando en su dieta algunos alimentos concretos que provocan que las heces sean menos apetitosas. Prueba con darle piña, papaya o aceite vegetal. Actualmente existen algunos productos sintetizados para tal fin como Coprovet®.

Coprofagia canina intraespecífica e interespecífica

En el caso de que el problema de coprofagia canina que manifiesta tu perro sea que durante los paseos come heces de otros animales, ya sea de perros u otras especies, las pautas de tratamiento irán dirigidas a aumentar el control y autocontrol del perro.

Trabaja señales como el ‘Suelta’, el ‘No-no’ y la llamada te permitirán evitar que tu perro coma cacas durante sus paseos. Eso sí, siempre deberás estar pendiente de lo que hace tu perro para poder evitar la conducta.

En nuestro artículo sobre pica en perrosencontrarás de manera detallada como trabajar estasherramientas de control.

Otra opción es preparar de manera controlada un “campo de minas” donde todas las heces que encuentre lleven algún producto aversivo, como pimienta o tabasco y dejar hacer al perro para que él mismo compruebe que las heces tienen un sabor desagradable y repetir este escenario varias veces.

Para que esto funcione y se dé la asociación heces = sabor desagradable, se tiene que evitar por completo que el perro consuma otras heces sin tal producto de manera accidental.

Debemos decirte, que modificar esta conducta puede resultar muy complicado en algunos casos. A veces es necesario la utilización del bozal o llevar al perro con correa en los entornos más sucios. Así como realizar las desparasitaciones recomendadas de manera regular.

Puedes contarnos tu caso en los comentarios o contactar con nosotrossi quieres trabajar la coprofagia canina de tu perro con ayuda profesional. Estaremos encantados de ayudarte.

Pin
Send
Share
Send
Send